La impresión 3D y la sostenibilidad

Si tienes una impresora 3D seguro que estás más que familiarizado con el PLA. Este conocido material es el más usado en impresión 3D por su facilidad para trabajarlo y bajo coste. Otra de las características que destacan del PLA es que es biodegradable, ¿pero qué significa esto exactamente?

El PLA, o ácido poliláctico, es un polímero artificial que se fabrica a partir de glucosa que a menudo se obtiene del almidón de maíz, de patata o de yuca. Por lo tanto se produce a partir de materias primas naturales, lo que causa que con el tiempo se descomponga debido a la acción de microorganismos. ¿Significa esto que las impresiones en PLA  de tu estantería tienen fecha de caducidad? Probablemente no.

El PLA necesita unas condiciones concretas para poder biodegradarse. No solo necesita unos valores de humedad considerables, sino también temperaturas superiores a los 60º C. Esto hace que deshacerse del PLA no sea tan sencillo como simplemente tirarlo por ahí y esperar a que se descomponga solo, ya que en condiciones normales puede tardar decenas de años en degradarse.

En cualquier caso, dados sus orígenes naturales, el PLA sigue siendo una opción más ecológica que otros plásticos derivados de combustibles fósiles como el ABS. Sin embargo no deja de ser un plástico potencialmente contaminante, de modo que reducir su consumo innecesario y especialmente gestionar de manera correcta su eliminación al final de su vida útil son factores importantes a tener en cuenta si no queremos dañar el medio ambiente.

Las impresiones de prueba o fallidas pueden generar muchos material que no se aprovecha.

Independientemente del material en el que estén fabricadas, las piezas impresas en 3D también se suelen considerar más ecológicas que otras hechas mediante otros procesos de fabricación. Si llevas un tiempo en esto de la impresión 3D es posible que alguna vez hayas oído que se refieren a ella como fabricación aditiva. Esto es debido a que al depositarse el material para crear la pieza capa a capa, se añade solo la cantidad de material necesaria. En contraposición, otros métodos de fabricación sustractivos, como por ejemplo el mecanizado, parten de un bloque de materia prima al que se le va restando material hasta obtener la pieza buscada.

El hecho de utilizar solo la cantidad justa de material, junto con la posibilidad de crear piezas con geometrías más complejas gastando menos material, hacen que la impresión 3D sea una tecnología de fabricación que por lo general desperdicia menos material y genera menos residuos que otros procesos. De hecho, existe toda una disciplina llamada optimización topológica que se centra en el rediseño de piezas para aumentar sus propiedades mecánicas al mismo tiempo que se evita usar todo el material que no sea totalmente imprescindible. Las piezas resultantes de estos rediseños suelen tener geometrías demasiado complejas para métodos de fabricación tradicionales y solo es posible fabricarlas mediante fabricación aditiva.

Al depositar sólo la cantidad necesaria de material se generan menos residuos.

Además, la potencia eléctrica que necesitan muchas impresoras 3D es baja comparada con otras máquinas de fabricación industriales. En ese sentido también se suele considerar las impresoras 3D como una alternativa más sostenible a otras tecnologías.

Uses la tecnología o material que uses e imprimas lo que imprimas, recuerda ser siempre respetuoso con el medio ambiente y gestionar de manera correcta los residuos que generes con tal de cuidar el planeta.

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