La velocidad relativa: tortugas, liebres y fabricación aditiva

¡Muy buenas a todos!

En esta ocasión vamos a hablar sobre uno de los hándicaps de la fabricación aditiva: la velocidad.

Está claro que comparando el tiempo de impresión contra el tiempo de inyección de un molde, claramente la impresión sale perdiendo. Punto y final, el molde gana.

Pero en esta vida todo es relativo y se dice que con lógica se puede demostrar hasta las teorías más disparatadas.

Vamos a darle la vuelta y para no alargarlo mucho vamos a ir al grano.

Imagen 1: Comparativa PROS y CONTRAS para Molde y AM. * MOQ Minimun Order Quantity

Por un lado tenemos una tecnología muy rápida pero con ciertas desventajas. Al tiempo de fabricación hay que sumarle todo el tiempo previo: fabricación del molde, validación del modelo, puesta a punto, etc… y esto para cada molde.

Y por otro, la fabricación aditiva, que cada vez se están  desarrollando tecnologías más enfocadas a la producción que pretenden elevar la línea de cruce entre la rentabilidad de fabricar por AM vs inyección (Imagen 2). Y que además permite fabricar de forma simultanea varios modelos y alternar entre ellos sin necesidad de cambiar el útil.

Imagen 2: Comparativa de precios para la fabricación de piezas en serie.

¿Entonces, a qué viene lo de la velocidad relativa?

A que a día de hoy nuestra forma de consumir está cambiando. Queremos tener los productos de forma inmediata y con una mayor personalización. Además, cada vez los productos tienen un ciclo de vida menor, duran menos en el mercado y/o tienen que actualizarse constantemente para no quedar desplazados. Como ejemplo, ¿cuánto tiempo duró en le mercado el antiguo Nokia 3310 y cuánto dura ahora cualquier smartphone?

Por lo tanto, si se tiene en cuenta que cada vez se fabricarán menos unidades de cada producto* o que este se ha de ir modificando. Puede que para muchos productos no salga rentable el molde (no solo por precio, sino por tiempo) y por lo tanto no sea tal esa ventaja en la velocidad de fabricación. Y de repente el tiempo de impresión y el coste por unidad en la fabricación aditiva ya no parezca tan alto.

¡Y de esta manera la velocidad relativa está del lado de la fabricación aditiva!

* Una pequeña aclaración aquí, no quiero decir que esto suceda con todos los productos del mercado. Pero puede que no salga rentable para ciertos productos fabricar muchas unidades, almacenarlas y que en ese tiempo se queden obsoletas. O tener que fabricar más unidades de las necesarias para llegar al MOQ.

La fábula de la tortuga y la liebre

Otro aspecto aspecto a valorar sería el hecho de la velocidad de consumo. Al tener que fabricar un mínimo,  muchos fabricantes se abastecen para largos periodos,  lo que significa que la velocidad en la producción en sí no les aporta nada,  puesto que se podría satisfacer su demanda a la velocidad de impresión de forma continua para ese espacio de tiempo, ahorrando también en espacio y gasto de almacenaje y el poder disponer de ese dinero al no tenerlo invertido en stock.

Esto conlleva otra ventaja,  al producir de forma escalonada, también lo será el pago. Además la producción se amoldará mejor a la demanda. Pudiendo llegar incluso a casos donde se tenga un archivo virtual de componentes y estos se fabriquen a razón de su consumo.

Pero, observemos la fábulas. Las fábulas siempre nos las han contado con un fin: que aprendamos una lección. Lo que le ocurre a estos personajes de ficción es completamente extrapolable a nuestra realidad. ¡Y nuestro caso no puede ser menos!

Si el mundo fuera perfecto, la liebre habría corrido rápido hasta la meta y todo el mundo habría sido previsor como la hormiga y tendría en stock todo el material que necesita. Pero el mundo no es perfecto y siempre nos acordamos de las cosas a última hora y es a última hora que nos entran las prisas.

Supongamos lo siguiente:

  • Se fabrican por molde de una vez todas las unidades necesarias para 6 meses y esta previsto recibir más material al finalizar dicho mes.
  • Al 5º mes por el motivo que sea nos quedamos sin stock y con el plazo de entrega que nos dan no llegamos a cumplir con la producción.

Es aquí donde la tortuga gana a la liebre. Que por rápida que sea y por mucho que corra, ya no le dará tiempo a llegar a la meta antes que la tortuga.

¡Además, si no llegamos, siempre podemos poner más tortugas a imprimir!

Conclusión

La conclusión es que todo es relativo y como habéis podido ver, no hay que guiarse por un solo parámetro. Una tecnología no excluye a otra. Por mucho que aumente la velocidad, la fabricación aditiva no sustituirá por completo a las otras tecnologías. Se integrará y normalizará su uso y será una herramienta más.

Por tanto, analizar y valorar bien todas las opciones y elegir para cada componente y situación la tecnología más adecuada.

¡Muchas gracias y un saludo!